Cochinillo asado

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El truco del cochinillo asado es como hacer para que quede la piel crujiente. Todo es cuestión de tiempo y de temperaturas. No requiere mucho trabajo pero sí estar pendiente y no abandonarlo. Por supuesto tiene que ser de primera calidad. En este caso es ibérico puro y pequeñito, alrededor de 4 kilos. Lo que yo hago es comprarlo con tiempo y congelarlo. Nadie se cree que en Navidad, que es cuando yo lo suelo hacer, los cochinillos sean frescos. No hay en el mundo cerdas pariendo para los cochinillos que se venden. Para descongelarlo lo metes en un barreño con agua y un peso encima para que no flote y de un día para otro está descongelado. Lo ideal es orearlo otro día, pero en las casas no tenemos nevera suficientemente grande. Lo secas bien y a empezar. A disfrutar.

 

Para 6

 

INGREDIENTES

 

1 cochinillo pequeño sin cabeza

Palos de rama de laurel o 2 hojas de laurel

Aceite virgen extra

Sal y pimienta

 

ELABORACIÓN

 

Precalentamos el horno a 180º y le ponemos un cacharrito con agua en el fondo.

 

En una fuente ponemos el cochinillo cortado en cuartos. Es sin cabeza porque no se deben superponer los trozos y con la cabeza no entra en la bandeja de horno. Lo ideal es que sea suficientemente pequeño y entre entero abierto por la mitad.

 

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Lo primero que tenemos que hacer es deshacernos de los pelos que puedan quedar. Lo mejor es utilizar una cuchilla de afeitar. Después hay que pinchar la piel con un alfiler para que al cocinarse no le salgan burbujas y se rompan. A continuación lo embadurnamos bien con aceite por fuera y por dentro dándole un buen masaje con las manos. Se lo merece. Salpimentamos y reservamos.

 

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En la bandeja del horno hacemos un enrejado con palos de una rama de laurel (sin las hojas). Si no conseguimos los palos podemos hacerlo con cualquier tipo de palo que no aporte sabor, como unas cucharas de madera y le añadimos un par de hojas de laurel. Esto es para que no se nos pegue la piel a la bandeja.  Ponemos el cochinillo con la piel hacia abajo y metemos en el horno 90 minutos. De vez en cuando regamos con agua con un poco de sal. Trascurrido el tiempo damos la vuelta al cochinillo y volvemos a meter al horno otros 60 minutos. De vez en cuando seguimos regando pero con el agua del fondo y si vemos que se hace alguna burbuja en la piel la pinchamos con cuidado de no quemarnos porque puede saltarnos líquido del interior.

 

Para conseguir la piel crujiente pasado el tiempo subimos el horno a 220º, dejamos de regar y sólo vigilamos para pinchar las burbujas. Estará dorado en 30 o 40 minutos. Reposamos 5 o 10 minutos y servir. No mucho más que se vuelve a ablandar la piel.

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